
El capitalismo contra Estado social y Democrático (30 de octubre de 2016).
Reporte de lectura No. 12
Nombre: Lidia Ximena Alanis Hernández
Título: Salidas del laberinto capitalista
Capítulo: 3 Elementos centrales de la perspectiva del decrecimiento
Autor: Alberto Acosta y Ulrich Brand
Fecha: 8 de mayo de 2019
En el apartado 3.1 el autor empieza hablando acerca de algunas “consideraciones de la economía ecológica y de la economía política” (Acosta y Brand, 2018) en el cual se mencionan algunas reflexiones enfocadas a la relación que comparte la economía con la ecología, de acuerdo con Daly (1999) citado por Acosta y Brand (2018) argumenta que “la economía debe entenderse como un subconjunto del ecosistema (…) como una maquina que metaboliza los recursos naturales; los procesa y los agota; desecha y contamina, y debe extraer cada vez mas recursos para poder funcionar” el mismo autor plante a que existen dos límites “el ecológico y la saturación” hace referencia al sistema capitalista que crea necesidades que son cubiertas con objetos materiales, formando un mundo consumista.
Acosta y Brand (2018) mencionan la posible complementación entre la economía ecológica y la ecología política que destacan lo siguiente:
En primer lugar, El problema radica en la organización de los procesos de producción y consumo de las sociedades, en los sistemas de agricultura, alimentación, transporte, comunicación, vestuario, salud, etc. No obstante, en las sociedades capitalistas se vuelve cotidiana la transformación de la naturaleza en mercancía, además de las divisiones del trabajo con base en géneros, clases y/o etnias, mediante relaciones de poder y dominación. En segundo lugar, la ecología política debe procurar la estabilización entre las sociedades y la naturaleza, actualmente la visión consumista es aceptada entre las sociedades siendo cegadoras de los impactos ambientales, se crea la necesidad de tener un coche como ejemplo. Existen grupos indígenas o de otros indoles que se resisten a ser víctimas de la destrucción y la explotación como consecuencia del régimen capitalista. Además, practican la conciencia ecológica utilizando sistemas alternativos de transporte o agricultura no industrializada. En tercer lugar, la ecología económica considera al Estado como el actor que promueve avances de la sustentabilidad mediante políticas públicas. En cuarto lugar, se debe de considerar los límites de la naturaleza, haciendo referencia a que toda acción del ser humano causa impactos naturales como las sequias, inundaciones, infertilidad de la tierra, contaminación, perdida de biodiversidad y ecosistemas; tal es el caso de los desastres ecológicos que ocasiona el fracking del petróleo.
Acosta y Brand (2018) hacen referencia a la perspectiva del decrecimiento como una opción para manejar la crisis de escalas mayores, misma que fue creada por académicos; Muraca (2014, p. 11) sostiene que “el debate del decrecimiento o postcrecimiento que, en tiempos de crisis múltiple desde un capitalismo de mercados financieros, el crecimiento es desestabilizador para la producción de bienes y servicios en especial los de corta duración”. Acosta y Brand (2018) mencionan que para “asegurar dicha producción es necesario recursos minerales, energía, algodón, productos agrícolas del mercado que se vuelven difíciles de acceder además de estar sujetos a los cambios climáticos, acarreando riesgos sociales, provocando riesgos ecológicos, crisis, conflictos, e incluso guerras”.
En la tesis escrita por Wilkinson y Pickett (2009) citado por Acosta y Brand (2018) hacen referencia en que “los problemas de salud y sociales suelen manifestarse mas en los sectores pobres de las sociedades. Pero las mas afectadas son las sociedades con niveles de desigualdad altos” ellos mencionan que es mas notorios los problemas sociales en los países con mayores diferencias de ingresos. De acuerdo con Acosta y Brand (2018) se refieren a que “el creciente consumo de bienes de estatus y la competencia desaforada, el despilfarro y el desperdicio crecientes, empeoran las condiciones de vida de las generaciones venideras, aumentando la desigualdad y las inequidades” además el sociólogo Francés Pierre Bourdieu define al hiperconsumismo como “la felicidad no crece, al contrario, hay sufrimiento estrés por el consumo, estrés por el consumo, el tiempo libre, falta de tiempo (…) la vida práctica, este crecimiento se vaya convirtiendo en una carga”.
Kallis (2011, p. 878) citado por Acosta y Brand (2018) define al decrecimiento como un ”Proyecto multifacético que aspira a movilizar apoyo a favor de un cambio de dirección, en el nivel macro de las instituciones económicas y políticas y en el nivel micro de los valores y las aspiraciones individuales. En este camino, muchas personas veras disminuir sus ingresos y comodidades materiales, pero el objetivo es que no vean esta reducción como una pérdida de bienestar”. De acuerdo con Acosta y Brand (2018, p. 100) dice que el decrecimiento esta dirigido a una forma de vida diferente en el cual las formas de producción están enfocadas a una sostenibilidad social y ecológica, justa y solidaria” “implicando en bienestar, cohesión social, prosperidad y la reducción de la carga material sobre el medio ambiente” (Jackson, 2009, p. 54) citado por (Acosta y Brand, 2018, p. 100). Otra de las finalidades de dicha corriente es como menciona Niko Paech (2012, p. 120) “ Todo esto debe conducir a que la producción consuma menos capital y por lo tanto, haya menos créditos que pagar”, así mismo se busca el impulso del mercado de productos locales que de acuerdo con Aldo Ferrer (2002) citado por Acosta y Brand (2018) mencionan que hay que “aprender a vivir con lo nuestro, es decir, por los nuestros y para los nuestros”.
Los autores consideran al decrecimiento como un nuevo paradigma social, no obstante, también presenta algunos escenarios de ambivalencia en el cual hace referencia en conflictos relacionados con proyectos complejos, desatendiendo temas de dominación social y de la naturaleza, remuneración de trabajo y las necesidades de la población” (Acosta y Brand, 2018, p. 103). También será mas escaso el trabajo remunerado mas de lo que ya es, al “estar relacionado con la redistribución del poder y de la riqueza, así como la capacidad de acción social y política (…) Así mismo mencionan que las finanzas deben apoyar al aparto productivo y no ser instrumento de acumulación y concentración de riquezas” (Acosta y Brand, 2018, p. 108). Todo esto con la finalidad del concepto del Buen Vivir de manera individual y en sociedad.
Como conclusión se hace mucho hincapié en el paradigma del decrecimiento como un sistema que pretende reducir los niveles de consumo de recursos naturales utilizados como mercancías, que han influenciado a la sociedad capitalista creando necesidades materiales que los obligan a enriquecer a las grandes empresas. Sin embargo toda esta política ha creado impactos ambientales irreversibles que deben ser mitigados o en su caso atenuados para garantizar la sostenibilidad de las generaciones futuras.













